martes, 10 de agosto de 2010

Dios nos indicará su voluntad

Jeremías 29.11-13


Dios tiene un plan para nosotros
Él promete dárnoslo a conocer si genuinamente
deseamos saber en qué consiste, pues ha dicho:
“Porque yo sé los pensamientos que tengo
acerca de vosotros, dice El Señor, pensamientos
de paz, y no de mal, para daros el fin queesperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y
oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me
hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro
corazón” (Jer 29.11-13).


Aunque esta promesa fue dada expresamente
a Israel, también se aplica a todo aquel que
desee conocer su voluntad. En ella se observa
todo género de bienestar: felicidad, ventura,
éxito y satisfacción; no malestar, problemas,aflicción ni dolor, garantizando que si es
necesario, Dios moverá cielo y tierra para
mostrarnos su voluntad. El conocimiento
amplio de este principio es esencial para
descubrir el propósito y el plan de Dios
para nosotros.


DESARROLLO

Podemos confiar en que Dios quiere
que conozcamos su voluntad.
Debemos conocer el propósito de Dios al
llamarnos para ser y hacer lo que Él desea. No
estaría de acuerdo con su naturaleza que Él nos
ocultara su voluntad específica y al mismo
tiempo esperara que anduviéramos en sus
caminos. La Biblia también promete que Él nos
dirigirá, por lo que todo lo que tenemos que
hacer es pedírselo, pues ha dicho:“Fíate de
El Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu
propia prudencia. Reconócelo en todos tus
caminos, y Él enderezará tus veredas” (Pr 3.5-6).
Y también el apóstol Pablo nos hace ver que
es posible ser “llenos del conocimiento de su
voluntad” (Co 1.9). El Señor es fiel para mostrar
“la senda de la vida” a aquellos que la buscan
(Sal 16.11).

Medios para descubrir el plan de Dios
para nuestra vida.


Leamos su Palabra:

Muchos descuidan la

verdad bíblica y de esta manera se alejan de
la voluntad de Dios. Es necesario que la Biblia
alumbre cada paso de nuestro camino
(Sal 119.105).

Oremos.

Pidamos al Señor que nos guíe. Él

ha prometido contestarnos si pedimos
conforme a su voluntad (1 Jn 5.14-15).



Oremos y escuchemos.

Debemos estar
dispuestos a
preguntarle y luego a escuchar

lo que Él quiera decirnos.

Circunstancias:

Para todo hijo de Dios no

hay tal cosa como coincidencias y en general
nuestro Padre no cierra una puerta a menos
que abra otra.

Escuchemos buenos consejos:

Antes de
aceptarlos, es preciso
averiguar si la persona

que pudiera dárnoslos vive en obediencia a
Dios. Y no preguntemos:“¿Qué cree usted que
debo hacer?”, sino:“¿Qué cree usted que diga
la Palabra de Dios que debo hacer?


Manifestaciones inusitadas:

Dios habló a
Moisés llamando su atención
a una zarza que
ardía y no se consumía
(Éx 3.2); Pablo tuvo

una visión de un hombre rogándole que fuera
a Macedonia y les anunciara el evangelio (Hch
16.9). Tratándose de asuntos importantes, a
veces el Señor manifiesta su voluntad de
manera inusitada.

Obstáculos para descubrir la voluntad
de Dios.


Terquedad.

Si ya hemos tomado una decisión,

nos será difícil escuchar lo que el Señor quiera
que hagamos.

La influencia de otros.

Muchos podrán darnos

razones por las que no podamos lograrlo o decir
que Dios no nos demandaría un sacrificio tan
grande.

Ignorancia de la Palabra de Dios.

En la
actualidad está surgiendo
toda una generación que

casi nada sabe de la Biblia, y sin ella
jamas podriamos saber cual es la voluntad
de Dios.


Dudas.

No olvidemos que Cristo dijo:“Pedid,

y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os
abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el
que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mt
7.7-8), por lo que, si hemos escuchado la voz de
Dios no dudemos de lo que Él nos diga (Stg 1.6-8).


Sentir que somos indignos.

El Padre ama

igualmente a todo creyente. No creamos la
mentira que dice que no merecemos su gracia
ni su atención especial.


Pecar deliberadamente.

Si hemos decidido

vivir en pecado, el Padre no nos dará a conocer
su voluntad.

¿Cómo saber con certeza que lo
hemos escuchado?

Hagámonos las siguientes preguntas: ¿Esta
decisión concuerda con la Palabra de Dios?
La respuesta que recibamos debe ajustarse a las
enseñanzas de la Biblia. ¿Podemos realmente
pedir a Dios que nos ayude a lograr nuestro
objetivo? Solo si nos hemos sometido a su
voluntad podemos pedir su apoyo. ¿Tenemos
paz genuina en cuanto a nuestra situación?
Si tenemos aun la menor inquietud, no nos
apresuremos a tomar una decisión sino
acojámonos a sus promesas (Col 3.15).



¿Concuerda esta decisión con ser seguidor de
Cristo? ¿Cómo encaja con el plan de Dios para
nosotros?

Podemos estar seguro que nuestro

Padre celestial ha preparado lo mejor para
nosotros. Y por fin: ¿Esta decisión honra a
Dios? Si hay peligro de que nuestra decisión
no lo glorifique, es porque no es conforme a
su voluntad.


CONCLUSIÓN:


¿Cómo podremos conocer la voluntad de Dios?

Comencemos leyendo la Biblia, busquemos su
rostro en oración y esforcémonos por descubrir
su voluntad analizando las circunstancias.
Además, pidamos la ayuda de creyentes
consagrados para saber aplicar las verdades
bíblicas y si persiste la inquietud, pidamos al
Señor que nos permita saber si Él está haciendo
algo nuevo en nuestra vida. Por otra parte no
nos sorprendamos si Dios nos lo da a conocer
por alguna manifestación inusitada.

Por fin al saber lo que Él desea que hagamos,
no permitamos que la duda, el temor o el
pecado intencional nos impida obedecer lo que
Él nos indique al respecto. Nuestros planes
personales no pueden compararse con todo
lo que el Padre ha reservado para nosotros. Lo
más sensato que podamos hacer es obedecer a
Dios y dejar las consecuencias en sus manos,
pues no olvidemos que, si es necesario, Él
moverá cielo y tierra para mostrarnos su
voluntad.