jueves, 4 de febrero de 2010

El peligro del endurecimiento del corazón

Leer | Hebreos 3.7-19

Dios llama una y otra vez a sus hijos, pero la condición de cada corazón determina el resultado. Quienes tienen un corazón piadoso, escuchan su voz y se rinden a Él en obediencia; pero los de corazón endurecido rechazan sus amonestaciones y mandamientos. Sorprendentemente, al escuchar la misma voz algunos creyentes se sienten motivados a tener una relación más profunda y más obediente con el Señor, mientras que otros la desprecian y rechazan a Dios.

Puesto que el endurecimiento es un proceso lento que a menudo está acompañado de justificaciones y excusas, las señales de peligro pueden no ser fácilmente reconocidas. ¿Cómo responde usted cuando el Señor le habla a través de su Palabra, de su conciencia, o de mensajes basados en las Escrituras? Considere cuidadosamente las siguientes características de un corazón endurecido:

  • Insensibilidad ante lo que dice Dios
  • Rechazo a someterse a su autoridad
  • Desobediencia a cumplir lo que Dios pide
  • Justificación de la conducta pecaminosa
  • Resistencia a las amonestaciones de otros
  • Preocupación por las cosas de este mundo (la profesión, las relaciones, las cosas materiales)
  • Poco interés en los asuntos espirituales
  • Falta de vida devocional (lectura de la Biblia y la oración)
  • Evita la adoración a Dios en público
Un corazón rebelde no tiene que permanecer en esa condición. Si usted ha descubierto alguna de las características anteriores en su vida, comience hoy mismo a volver al Señor. Pídale que le dé un corazón nuevo para conocerle (Jer 24.7). Recuerde que Él se especializa en hacer nuevas todas las cosas (2 Co 5.17)